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Activistas Demandan Investigación en Muerte de Inmigrante

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Francisca Porchas (izquierda) y Sandra Cornejo hablan durante la protesta en apoyo de la huelga de hambre que se realiza en el centro de detención de Eloy.

Activistas de los derechos de los inmigrantes están pidiendo una investigación sobre “las condiciones racistas y horribles” y supuesto uso de fuerza excesiva que pudo haber causado la muerte de dos hombres en el Centro de Detención de Eloy en Arizona.

La organización Puente lideró una protesta afuera del edificio de Inmigración y Control de Aduanas-ICE por sus siglas en inglés- en Phoenix, en Junio 15, 2015 para demandar que el departamento de Justicia (DOJ por sus siglas en inglés) conduzca una investigacin independiente en la muerte confirmada de un inmigrante y la sospecha de la muerte de otro. Activistas y miembros de la familia se unieron en solidaridad a la huelga de hambre llevada a cabo por 200 detenidos quienes protestan dichas muertes y las condiciones dentro de las instalaciones.

En Mayo 20, 2015, el inmigrante mexicano José de Jesús Déniz-Sahagún, de 31 años, fue hallado muerto en su celda. ICE lanzó una declaración diciendo de que no había signos de lesiones en su cuerpo.  “[Pero] nosotros tuvimos un gran número de cartas anónimas desde adentro del centro de detención, diciéndonos que fue brutalmente golpeado, lo gasearon, se le dejó desnudo y se le puso en una celda de confinamiento solitario,” dijo Francisca Porchas, directora de Puente.

Otro detenido, cuyo nombre se desconoce, fue sometido con un taser, se le oyó llorando pidiendo ayuda, su boca llenada con toallas de papel, arrastrado, y llevado inconsciente a la celda de confinamiento solitario. No se le ha visto desde entonces.

“Ellos están siendo tratados como animales, no como seres humanos. Ellos están cansados del racismo. Y están cansados de que se les trate con brutalidad.” Francisca Porchas

Los incidentes sospechosos encienden la mecha en el polvorín que es Eloy. Los detenidos se han quejado por mucho tiempo que el personal les niega cuidados médicos básicos y el acceso a abogados, que les han dado agua con sabor a químicos que les produjeron dolores de estómago y que son forzados a trabajar largas horas por un dólar al día.

“Ellos están protestando las condiciones racistas y horribles en la que tienen que vivir en dentro del centro de detención”, dice Porchas. “Ellos están siendo tratados como animales  y no como seres humanos.”

El sábado pasado (Junio 13, 2015) a las 9:45 a.m. alrededor de 200 detenidos iniciaron una huelga de hambre. Guardias dentro de la prisión respondieron cerrando las puertas del patio, dejando los hombres fuera en una temperatura de más de 100 grados por más de cinco horas, sin agua.

Sandra Cornejo, cuyo padre es uno de los inmigrantes parte de la protesta, fue testigo del incidente, al mismo tiempo que otras familias y activistas. “Había hombres desmayándose,” ella dijo. “Había niños ahí viendo como sus papás, afuera en el sol, se desmayaban y pedían agua.”

Cuando a los hombres se les dejó ingresar al centro, a las 4:30 p.m., “algunos de ellos nos gritaban que estaban siendo amenazados con 3 meses en confinamiento solitario,” dijo Porchas.

Desde entonces, los guardias han negado a los detenidos acceso al teléfono o visitas con sus familiares. “Yo no puedo tener una llamada telefónica con mi papa,” dijo Cornejo. “Yo quiero oír a mi papa y estar segura que cada hombre allá dentro, quien es un padre y no un criminal, está bien.”

Firma la petición para decirle al director de ICE Albert Carter, que comience las negociaciones con los huelguistas y Puente.