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Defensores de Niños

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El Proyecto Florence de Derechos de Inmigrantes y Refugiados – Florence Immigrant and Refugee Rights Project – da a los niños migrantes una voz en la corte.

El niño se aproxima al pódium y le hace frente al juez – un hombre construido como columna griega en la sala de la corte.

El Juez habla en términos legales, con un tono monótono en su voz, como si puesto en un tono musical. Luego se dirige al niño.

“¿Cómo estas el día de hoy, Andrés?

La traducción viene a través de los audífonos que lleva el niño en su cabeza, y él contesta: “Muy bien.”

“¿Cuántos años tienes?”

El niño habla muy suavemente, pero la respuesta del traductor es clara y audible: “Eleven years old” – “Once años.”

Andrés es uno de los 28,579 menores que cruzaron la frontera solos y que fueron aprehendidos o se entregaron al cruzar la frontera entre los Estados Unidos y México en 2014. La mayoría de las personas conocen sobre del aumento repentino de niños migrantes huyendo de la violencia y extrema pobreza de América Central y México. La mayoría de las personas no saben que se espera que esos niños re representen a sí mismos en las cortes de inmigración de los Estados Unidos.

“¿Estás preparado para seguir?” le pregunta el Juez. En la pared detrás del Juez cuelga un sello dorado que dice: “Qui Pro Domina Justitia Sequitur.” Quien busca la justicia en representación de la Dama de la Justicia. Eso es la clave del asunto.

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La Dama de la Justicia

Niños y adultos son filtrados dentro de la Corte de Inmigración de Phoenix a través de una sala de espera estéril, que recuerda el área de espera de la División de Motores y Vehículos. Después de que los menores sin compañía son aprendidos y enviados a un refugio del departamento de Inmigración y Control de Aduanas – U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE) – donde son liberados en custodia de un patrocinador – un familiar o un tutor temporal, su caso es transferido al estado de residencia del guardián. Ahí esperarán hasta ser llamados a una audiencia de corte como la que relatamos al inicio.

Moviéndose entre familia y familia en la sala de espera de la corte trabaja la abogada Brenda Galván Aguirre, Esq.  Ella está asociada con el Grupo de Justicia de Americorps en Phoenix – Phoenix Justice Americorps – y colabora con el Proyecto Florence – Florence Immigrant and Refugee Rights Project (FIRRP), la única agencia sin fines de lucro en Arizona que ofrece servicios legales gratuitos a niños y adultos detenidos.

La abogada Galván Aguirre se aproxima a Lupe, una chica de 16 años que nerviosamente columpia sus pies calzados con tacones con hebillas. La abogada se presenta en español y dice: “Si quieres, yo te puedo ayudar con tu caso. Le puedo pedir al juez más tiempo. ¿Quieres que vaya adentro contigo y que le hable al Juez?”.

“Sí,” la niña responde.

“Para mí, esto está de miedo, pensar de lo que pasaría si mi hijo tuviera que representarse a sí mismo, solo en la corte”.

En estados donde no tienen una organización similar al Proyecto Florence, los niños como Lupe y Andrés se enfrentan a la corte solos y sin ninguna guía.

Sin el Proyecto Florence, esta sala de espera estaría llena sólo de susurros nerviosos que difícilmente serían oídos más allá del ronroneo del aire acondicionado. Es así como, Kira Aranow, la asistenta legal del Proyecto Florence se levanta y se dirige a todos, explicando en español que es lo que va a pasar en corte y respondiendo preguntas de las personas.

Ella ofrece una versión condensada de la presentación elaborada por Florence con el tema de “Conoce Tus Derechos”, donde los abogados instruyen a los niños en sus derechos y los entrevistan individualmente para saber si es que tienen un caso ganable en la corte de inmigración. Si el niño ha sido abusado, o traficado, por ejemplo, él o ella pueden tener un caso de asilo humanitario, una visa especial para jóvenes o una visa T para víctimas de tráfico humano.

Durante clínicas regulares del Programa para Niños del Proyecto Florence en Phoenix, el personal conduce ejercicios de simulación con grupos de niños detenidos. A los niños se les asignan varias partes, como jueces, abogados, defendidos y se les instruye en cómo actuar en la corte. Algunos irán a defenderse a sí mismos, otros serán defendidos por un abogado voluntario o por abogados en staff del Proyecto Florence, los cuales no cobrarán por sus servicios.

“Ellos (los abogados) realmente hace un trabajo maravilloso haciendo este conocimiento accesible y divertido para los niños”, dice Mariana del Hierro, la coordinadora de desarrollo y relaciones del Proyecto Florence.  Es increíble que nuestro gobierno espere que se representen ellos solos”.

Muchos de esos niños han sufrido trauma inimaginable, como Leivis, un cliente del Proyecto Florence, quien hizo la gran travesía desde Honduras hasta los Estados Unidos, después de que miembros de violentas pandillas asesinaron a su hermano y amenazaron a matarlo a él y a toda la familia.

Una vez en los Estados Unidos, esos niños luchan por superarse y superar los demonios que los persiguen, Y luego, se espera que ellos re-vivan las experiencias de su país de origen en las cortes, solos. Alguien que contesta sus preguntas, que los entrena, que los hace sentir más en control y está a su lado puede hacer toda la diferencia para un niño o niña traumatizado.

“Yo pienso que servimos una necesidad importante que existe de estar presente con la gente- adultos y niños”, dice Lauren Dasse, la directora ejecutiva del Proyecto Florence. “Proveerles con información y ayudar a las personas a… escapar persecución o violencia. Es por eso que hacemos esto.”