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Desfile de Cadáveres: Un Ciclista Americano se Convierte en el Siguiente Preso en Ser Asesinado en las Cárceles de Arpaio

New Times bicyclist article
Michael Lacey
Written by Michael Lacey

Publicado con permiso del Phoenix New Times.

Guadalupe Torres unió sus manos envejecidas.

Lágrimas cayeron entre sus dedos.

En un mundo donde Dios existe, los hijos no tienen que morir antes que los padres.

Pero el hijo de Guadalupe, Félix, murió.

Él tenía 47 años.

La abuela Guadalupe es la mujer más triste.

Ningún esposo infiel infringió una pena tan intensa como la que ahora sufre.

En abril, ella se quitó las vendas de las heridas que nunca sanarán. Ella habló sobre su hijo.

Un nieto le da al visitante una pequeña botella de agua al tiempo que la tragedia se desenvuelve alrededor de la mesa de la cocina.

Félix Torres usualmente pedaleaba su bicicleta para ir al trabajo. Para mantener su atención en el tráfico, él pedaleaba con los carros que venían en contra de él.

La policía de Mesa, Arizona, lo detuvo en  Septiembre 30, 2013.

Los policías creían que el debía de conducir con el tráfico, lo cual el sentido común nos dice, es más peligroso.

Pero la ley no es negociable…y no perdona. Como pasa muchas veces, la parada por una violación trafico en una bicicleta se deterioró rápidamente.

Torres fue llevado a la cárcel del Alguacil del Condado de Maricopa cuando la policía de Mesa descubrió que tenía órdenes de arresto pendientes por manejar sin licencia de conducir, y por no presentarse en la corte.

Durante la parada, la policía descubrió que Torres tenía una pipa para inhalar drogas, además de una bolsita vacía que contenía residuo de metanfetaminas,

Una vez en la cárcel, los oficiales de detención del alguacil y el personal médico, sin cuidado y sin necesidad, mataron a Félix  Torres.

Aquí en la zona metropolitana de Phoenix, las familias viven el Día de Muertos todo el año con la oficina del Alguacil.  Aquí las familias lloran con añoranza en vez de intercambiar calaveras de azúcar. En el Condado de Maricopa, el Día de los Muertos es para enterrar a los muertos, no para celebraciones.

Desde que Arpaio fue elegido en 1992, los records del gobierno muestran que el condado ha pagado en demandas en contra del sheriff, lo que suma un total de $74 millones de dólares.

Esto no incluye pagos de gastos legales, los cuales, por ejemplo, en la demanda de perfil racial iniciada por la Unión de Libertades Civiles llamada Melendres, en contra del Alguacil Arpaio, incluye otros $44 millones en costos estimados.

En este contexto, Félix Torres no es otro mexicano muerto.  De hecho no era uno de los inmigrantes pobres que el Aguacil Arpaio abusaba: Él es un ciudadano Americano muerto.

Félix Torres es un ejemplo de la cultura de crueldad que nuestro alguacil ha adoptado.  Arpaio se convirtió en “el alguacil más duro de América” presumiendo de la brutalidad de sus cárceles. Al principio de su reinado, en 1995, el alguacil le contó a una revista nacional que “la cárcel no tiene que ser un lugar divertido. Se supone que es un lugar de castigo” y que él, Arpaio, “educa a través del castigo”.

La madre de Félix, Guadalupe, está demandando a  Joe Arpaio por $3.25 millones de dólares sobre la “educación” que mató a su hijo.

Guadalupe

Guadalupe Torres está demandando a Arpaio por la muerte de su hijo.

Nosotros tenemos un desfile de cuerpos, una  procesión sin aparente fin de cadáveres que salen de las cárceles del alguacil Arpaio, mostrando a las calacas el camino a la eternidad.

Esto no es racismo. Los carceleros matan a todas las razas.

En la demanda civil sin precedentes, aun en las cortes, la Unión de Libertades Civiles ha hecho responsable al alguacil por imponer el perfil racial mientras que sus agentes patrullaban el Valle del Sol. El juez Federal G. Murray Snow estuvo de acuerdo de las acusaciones y encontró a Arpaio culpable. Además, el alguacil ahora enfrenta cargos de desacato a la corte por desafiar al Juez Snow. Pero el perfil racial es sólo una parte de lo que los abogados del valle acusan a Arpaio en sus demandas: Esto es, “una cultura de crueldad.”

La demanda de la Unión de Libertades Civiles-ACLU- fue presentada en 2007.

Ocho años después, la litigación continúa.

Reforma, aparentemente, es glaciar.

Y en todo este tiempo, la brutalidad en las cárceles sigue su paso.

Por supuesto, el alguacil y sus agentes estaban listos a acosar a los de piel morena en sus casas, en la calle, en sus carros y mientras trabajaban. Ha sido probado, litigado, y admitido en corte.

Además, esos agentes del alguacil notoriamente se pasaban bromas racistas sobre los mexicanos en los e-mails.

¿Qué crees que pasa cuando esos agentes tienen en sus manos a los sin licencia, a los infractores, los que no están al corriente de sus pagos de apoyo infantil, los enfermos mentales, los criminales menores y mayores, los indigentes y los drogadictos?

Caos infernal.

Eso es lo que pasa.

No importa de la raza que seas. Y no importa si tú eres mexicano o americano.

La historia de Felix Torres fue lo suficientemente importante para que el alguacil Joe Arpaio — un hombre de la ley con un departamento de relaciones públicas de 4 personas, siempre a toda velocidad- haya llenado papeles buscando una orden para silenciar a cualquier periodista que quisiera investigar esta muerte y, más específicamente, silenciar al abogado de la familia de la víctima, Michael Manning.

El alguacil es notorio por sus espectáculos de prensa con personas de Hollywood venidas a menos como Pamela Anderson o Steven Seagal. Las puertas de la cárcel se abren para escenificar el teatro elaborado con celebridades de tercera.

Solamente no le preguntes al alguacil por los cuerpos que se llevan de las celdas.

Las cortes se rehusaron en poner restricciones a cualquiera de los involucrados en el caso Torres, pero eso no significa que no actúen con cuidado, como caminando sobre cascaras de huevos.

Los perpetradores sabían que Félix Torres había muerto lentamente, en cruel agonía, enfrente de sus ojos. Los perpetradores sabían que no matas a aquellos que se han perdido en el camino de las drogas, solo porque sí.

Pero el “conocimiento” es una tangente legal.

Para entender esta historia, escucha a la abuela Guadalupe.

joe and pamela

Arpaio con Pamela Anderson, una de las celebridades venidas a menos que Joe desfila en frente de las cámaras de televisión. Social Eye Media

Nacido en Mesa, Arizona, Felix Torres fue uno de esos chicos que creció y se quedó en casa con su madre y su familia.  Su tía vivía en la misma calle. Los niños gravitaban en la casa de los Torres.

Guadalupe no ha movido ningún artículo de la recamara de Félix desde que murió en la cárcel en 2013.

Es como si él pudiera entrar en la casa en cualquier momento.

Los santos católicos en su recamara son más una reflexión de la devoción familiar que una representación de Félix. Él no era particularmente religioso. Pero respetaba las creencias de su madre. Él quizá uso metanfetaminas, pero su casa no es la de un adicto.

Una almohada roja de peluche está en su cama con la palabra “Amor” bordada en la superficie. Inexplicablemente, una figura de Minie Mouse sonríe sobre la cama. Una cobija de los Dallas Cowboys descansa allí.

En su mesa de noche, una caja de  Kleenex espera al lado de la tarjeta del funeral de Félix.

“Eran un buen hombre,” dice Guadalupe. Entonces ella añade algo importante para ella: “El hizo mucho por los niños.”

Entonces ella pensó en la niñez de Félix.

“Él amaba la escuela. Aun cuando estaba enfermo, él no se quedaba en casa. A él le gustaban los deportes: football, baseball. Le gustaba tocar la guitarra eléctrica, ya sabes, Pink Floyd, Led Zeppelin, Lynyrd Skynyrd.

“Él nunca se casó. Él tenia novias porque era muy guapo.”

Félix Torres trabajaba como albañil. Era la profesión familiar. Todos los hombres eran albañiles.

“Yo crié, 3 niñas y a Félix,” recuerda Guadalupe. “Él se llevaba bien con sus hermanas. Él hacía magia para ellas, para cualquiera que le pusiera atención.

“Cuando creció, él jugaba bingo y keno. El conducía su bicicleta a la parada del autobús y tomaba el autobús hacia los casinos Gila River o Wild Horse Pass”.

Cuando no estaba trabajando, Torres estaba en la internet.

“A él le gustaban las historias de Ovnis,” dice su madre. “Él siempre estaba en la computadora. Él me llamaba para que viera fotos de los Ovnis.

“A él le gustaba ayudar a los vecinos con sus carros.” Entonces, ella baja su cabeza.

Las lágrimas vienen otra vez.

Guadalupe ha estado en la silla de ruedas por  30 años (por heridas sufridas en un accidente de motocicleta), y ahora ella se acomoda en su silla, tratando de calmar su pena.

“Yo lo extraño.”

En su respuesta, los abogados del Alguacil Arpaio  repiten las frases negando responsabilidad.

Los papeles del alguacil concluyen que el verdadero culpable es Félix Torres.

“…heridas y  daños sufridos [por Torres], ellos fueron causados o contribuidos en parte o en su totalidad por actos negligentes, criminales, descuidados de [Torres],” u otros.

Lo que Félix Torres hizo fue un viaje en bicicleta en la dirección contraria.

El tendría una pipa para droga, pero eso no lo mato.  La autopsia de Torres mostró sólo rastros de metanfetaminas.

En abril 17, el Dr. Todd R. Wilcox, quien servía como director médico en las cárceles del alguacil  Joe Arpaio de 2004 hasta 2006, comentó sobre la muerte de Torres en 2013.

“Es mi opinión médica profesional… si el personal de detención durante las 12 horas anteriores de la muerte del señor Torres hubieran tomado los pasos apropiados… el señor Torres no hubiera muerto.”

La declaración es verdadera.

Sin embargo, la aserción no habla de la agonía del señor Torres.

Él no murió silenciosamente.

Él no estaba con nosotros en un momento y muerto en un segundo.

Él tomo tiempo en morir.

bici

La bicicleta de Torres. Foto: Jim Louvau

En  Octubre 3, el equipo médico del alguacil  lo envió al Centro Médico de Maricopa, el hospital del condado, para atender una hernia.

El personal médico de la cárcel dió a Torres una inyección de 60 miligramos de Toradol.

Seguido de su tratamiento de hernia en el hospital, él fue transferido de vuelta a la cárcel con instrucciones explicitas, escritas por el hospital: “Por favor regréselo al departamento de emergencia más cercano si sus síntomas empeoran, o si experimenta dolor de pecho, problemas al respirar, fiebre de las de 105.5F, escalofríos, nausea, vómitos, dolor abdominal, debilidad, hinchazón anormal, dolores de cabeza severos, u otros síntomas preocupantes.”

A pesar de que Torres estaba sufriendo varios de estos síntomas, fue ignorado por los carceleros de Arpaio y por el personal médico de la cárcel.

Al poco tiempo de regresar del hospital, a la cárcel, Torres estaba en peligro.

Lo registraron en la cárcel, y él le dijo al personal de la cárcel de que el tenia historial de úlceras.

Cuando tu investigas la droga Toradol, la medicina que el personal médico del alguacil le dió a  Torres, una de las primeras cosas que encuentras es que no debe ser administrado a personas con úlceras.

Esa inyección de Toradol, dada por el personal del alguacil, fatalmente agravó la pre-disposición de Torres para agravando las complicaciones de úlceras, de acuerdo con los abogados del hombre muerto.

En el momento de que Torres regresó a la cárcel del hospital, él estaba experimentando dolor extremo en reacción a  Toradol.

“La inyección causó que la úlcera sangrara y se perforara,” escribieron los abogados de la familia, Michael Manning y Larry Wulkan, de la firma Stinson Leonard Street.

La familia de Félix y sus abogados argumentan que el Toradol prontamente promovió o agravó la úlcera que se comió el estómago de Torres, matándolo.

Un testigo encontró a Félix Torres vomitando su propio excremento.

Otros describen un olor rancio, de sangre regurgitada en el piso de la celda.

Testigos que vieron a Félix Torres morir le dijeron a los abogados lo que ellos vieron.

“Félix estaba caminando constantemente con sus manos abrazando el área abdominal, quejándose de dolores severos, y de que Félix no estaba siendo asistido. Él también se quejó de que no podía usar el baño o comer nada”, dijo Pedro Robles.

“La noche de su muerte, él parecía como que no podía respirar”.

“Yo recuerdo que Félix estuvo enfermo casi todo el tiempo desde que llegó”, Víctor Faustino Rivera recuerda. “Él lloró mucho . . . Félix trataba de llamar la atención de los guardias y estaba mendigando ayuda. Ellos lo ignoraron….Ellos lo llevaron a ver a una enfermera en un punto, pero lo regresaron, y todavía tenía mucho dolor.”

“[Félix] estaba pidiendo ayuda y el  guardia . . . lo maldijo y le dijo de que parara de actuar así. Entonces  el guardia vino a mi celda y trató de bromear sobre el “teatro de Félix”, dijo Randy Phillip Jerrells.

“Félix le habló a un oficial de detención quien le dijo que tomara agua, se acostara y que llenara una orden… Yo recuerdo al oficial de detención diciéndome que el médico vería a Félix en un par de días, si el recibía la solicitud.

“Yo ayudé a llevar a  Félix a la instalación médica en una ocasión…. Ellos le dijeron que le dieran Tums y Tylenol,” recuerda Jarrod Whatley.

“La noche que Félix murió, el pidio ayuda a múltiples oficiales de detención. Yo perfectamente me acuerdo que él dijo que se estaba muriendo. . . y un oficial. . . le contesta fastidiado a Félix diciendo, ‘[Tu] estas fingiendo,” recuerda Brandon Obrect.

“Félix estaba golpeando en la puerta de su celda y pidiendo ayuda…Un oficial de detención viene y dice algo como: “No voy a lidiar con esto. Tu estas chingando… Párale a ese cuento y vete a dormir.’

“Félix suplicó, ‘Por favor, señor, ayudeme,'” recuerda Rickey V. Owens.

El guardia lo ignoró.

Ninguno de los carceleros o personal médico regresó a Félix Torres al hospital como el personal médico del cuarto de emergencia había pedido en sus instrucciones.

Cerca de las 11 p.m. el 5 de Octubre, un guardia descubrió a Torres agachado en su celda. Inconsciente.

Le llaman código “hombre caído” y entonces usaron un desfibrilador en él mientras le daban compresiones en el pecho.

Pero el preso con historial de úlceras ya se había ido.

Felix, abogado

Torres y uno de los abogados de la familia, Larry Wulkan Foto: Larry J. Wulkan

Félix Torres, quien fue arrestado el 30 de septiembre, fue pronunciado muerto poco después de la media noche del 6 de Octubre de 2013.

Como casi todos los que habitan las cárceles de Arpaio, Torres era pobre.

Esas son las personas que al alguacil le gusta presumir que humilla. Su sufrimiento es su prop de teatro de campaña:

  • Los oficiales de detención de Joe Arpaio y el personal médico de la cárcel ignoraron el historial médico de úlceras de Félix Torres.
  • El personal médico del alguacil dio a Torres una medicina que no se debe administrar a aquellos con pre-disposición de úlceras.
  • Los carceleros del alguacil y el staff médico ignoraron las instrucciones del hospital de emergencia de regresar a Torres si problemas aparecían.
  • El personal del alguacil Joe Arpaio ignoró la condición de deterioro del hombre hasta que murió.

“Fue aquí en la casa cuando me arreglaba para ir a la iglesia,” Guadalupe Torres recuerda. “Dos detectives de la oficina del alguacil vinieron a mi puerta. Al principio, no sabía quiénes eran.

“Me dijeron que Félix había muerto”.

“Yo fui a mi cuarto. No podía hablar con nadie. Ellos hablaron con mi hija mayor.”

Por un momento, Guadalupe Torres se quedó, pensando.

Luego añadió: “Yo ni siquiera sabía que había sido arrestado.”

Hoy, en una pared del hogar de Guadalupe Torres cuelgan fotos de Félix de niño.

En el patio del hogar de los Torres, hay un cuarto de madera.

Adentro, la bicicleta que Félix Torres pedaleaba antes de ir a la cárcel, está colgada en la pared.

La bicicleta y las pocas fotos es todo lo que queda de Félix Torres.