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El Biógrafo de Joe Arpaio lo Traiciona- Otro Signo de La Caída Inminente del Alguacil

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Stephen Lemons
Written by Stephen Lemons

Cuando las pulgas del perro, gordas de sangre, deciden que es tiempo de dejar al anciano anfitrión, es seguro deducir que el perro está en sus últimas.

Así parece ser con el lacayo y biógrafo parásito del Alguacil Joe Arpaio, Len Sherman, quien por dos décadas se ha dedicado en maquillar el trasero de Arpaio, siendo “co-autor” de dos libros con él, El Alguacil Más Duro de América (1996) y La Ley de Joe (2008).

Ambos libros están llenos de exageraciones, mentiras y tergiversaciones pequeñas y grandes, que han ayudado a la máquina propagandística de Arpaio, justificando la costosa cultura de la crueldad y su discriminación hacia los Latinos, que sólo se ha detenido gracias a las decisiones del Juez federal G. Murray Snow en el caso de derechos civiles Melendres v. Arpaio.

En esa decisión, el juez Snow encontró a la Oficina del Alguacil del Condado de Maricopa (MCSO por sus siglas en inglés) culpable de discriminación por ejercer perfil racial y después ordenó una larga lista de reformas, las que incluían el nombramiento de un monitor de corte para asegurarse que las reformas se llevaran a cabo.

Pero Arpaio siendo Arpaio, retó a la corte, y sus subordinados siguieron el ejemplo del amo, hasta lanzarse al precipicio.

MCSO ignoró las órdenes del Juez Snow, la orden preliminar del 2012, que bloqueaba a la oficina de hacer cumplir las leyes civiles de inmigración. Todo esto mientras Arpaio y sus secuaces públicamente hacían burla de las órdenes del Juez.

Como si esto no fuera suficiente, Arpaio y el Jefe Adjunto del MCSO, Jerry Sheridan, iniciaron investigaciones en contra del Juez Snow y su esposa en una esfuerzo claro de introducir conflicto de interés a las acciones y decisiones del jurista, y sacarlo del caso.

Una de las investigaciones ilícitas empleó un supuesto gurú de la informática de Seattle que fue informante confidencial pagado para cocinar una teoría conspiratoria que involucraba al Juez Snow, el Departamento de Justicia, la CIA y muchos otros.

Esas falsas investigaciones, se convirtieron en tiros por la culata tan desastrosos que Arpaio y Sheridan eventualmente admitieron desacato civil a las órdenes de la corte, en un esfuerzo desesperado para salvarse de cargos de desacato criminal y la seria posibilidad de multas y encarcelamiento en una prisión federal.

Tanto Arpaio como Sheridan han cometido perjurio durante sus testimonios en la corte. En sus declaraciones durante los argumentos finales en noviembre, el Juez Snow dijo que estaba “preocupado de la disponibilidad de Arpaio de decir la verdad mientras estaba en el estrado de la corte.”

El Juez añadió que Arpaio “no ha sido completamente honesto con la corte” y que Arpaio y Sheridan pudieron haber “tratado de engañar a la corte.”

Además, en una orden reciente, Snow dijo que él podría considerar incluir “declaraciones hechas bajo juramento y bajo pena de perjurio incluidas previamente en esta acción” hechas por Arpaio.

La reciente actividad en la corte del Juez Snow sugiere que el juez está tratando de atar cabos sueltos, como determinar cuáles documentos serán dados a conocer, preguntando a los abogados en el caso sobre varios asuntos que podrían influenciar sus decisiones sobre Arpaio, Sheridan, y los otros tres anteriores y actuales jefazos del MCSO que están siendo acusados en las audiencias de desacato.

Snow es metódico, y mientras Arpaio se aproxima a su día del juicio, ¿le sorprendería a alguien saber que los lambiscones de Arpaio están saltando del barco?

Así pasa siempre con los regímenes autoritarios y los dictadores.

Al princio de febrero,  la publirrelacionista de Arpaio, Lisa Allen, decidió partir después de una carrera de 23 años con la oficina del Alguacil y se fue a Idaho para estar con su nuevo esposo.

Si, Idaho en febrero se veía mejor para Allen que quedarse cerca de “el puto de los medios” (las propias palabras de Allen para describir a Arpaio) que ella ha estado alcahueteando.

Ahora, aquí viene Lenny Sherman, diciéndonos en un largo artículo de opinión en el periódico Arizona Republic que “los días de  Arpaio están contados,” y de que Sherman sorprendentemente encuentra a Arpaio y a MCSO “empantanado” en “corrupción.”

Yo estoy tentado a decir que Sherman está haciendo su mejor imitación del Capitán Renault de la película Casablanca, cuando el personaje exclama que esta “sorprendido” de que existen juegos de azar mientras alguien le trae las ganancias.

Pero eso sería darle demasiado crédito a Sherman. De hecho, él parece que no se da cuenta de que su empleo de tres años, de medio tiempo, con Arpaio puede parecer deshonesto en ojos un poco más críticos.

Yo digo, que el Alguacil contrate a lacayos no es usualmente signo de buena administración.

Sherman describe en la pieza que él fue “invitado” a unirse al  MCSO (no por Arpaio, por supuesto) para “proveer una perspectiva diferente a la norma conservadora del comando del Alguacil”.

¿Queriendo decir que, el besaría el trasero a Arpaio con más fervor que alguien protegido por su mérito?

Por años, he observado a Sherman jugarle al lacayo de la corte con Arpaio, ¿y ahora quiere que creamos que a él le preocupa la corrupción en MCSO?

Recuerdo la primera vez que vi a Sherman en la tienda Barnes & Noble de Scottsdale en el 2008, donde él y Arpaio estaban promoviendo el libro La Ley de Joe.

Sherman presentó a Arpaio como un  “hombre de convicciones claras,” quien tenía el “coraje” de actuar en esas convicciones y que poseía una “inamovible claridad de carácter.”

En ese tiempo, Arpaio había convertido su organización en una versión en miniatura de Inmigración y Control Fronterizo con ayuda de la administración Bush. Y las redadas de Arpaio en los vecindarios Latinos causaban terror en esas comunidades.

Pero Sherman no se molestaba por la discriminación en contra de los Latinos. De hecho, él ayudó a Arpaio a justificar el abuso de poder en su libro, lo cual Joe después dijo no haber leído de su propio libro durante las audiencias del caso Melendres.

De hecho, en 2012, Sherman admitió a mi colega, Ray Stern, de que él añadía lenguaje anti-inmigrante al libro de Arpaio, declarando que Mexicanos-Americanos de segunda y tercera generación no se asimilan a la “cultura principal” de los Estados Unidos.

Sherman le dijo a Stern que él sólo estaba tratando de ayudar a Arpaio a expresar sus puntos de vista.

De acuerdo con un artículo de 2009 sobre Arpaio por el  escritor del New Yorker, William Finnegan, Sherman también ayudaba a Arpaio con la prensa al tiempo que el Alguacil gozaba de la ola nativista y racista.

Finnegan observó una sesión de trabajo donde Arpaio, Sherman, Allen, y otros jefazos del MCSO se sentaban a elaborar comunicados de prensa sobre como los inmigrantes ilegales de México supuestamente traían la influenza porcina al país.

También, Finnegan describe como Sherman susurra al oído de Arpaio cuando el Alguacil es entrevistado vía telefónica por un periodista no identificado.

En un punto, Arpaio se atoró, tratando de justificar el preguntar a los niños por su estatus migratorio.

“¿Qué es lo que digo aquí?” Arpaio le pregunta a Sherman.

Sherman le dice que lo compare con “checar a los estudiantes por drogas en las escuelas”.

Sin embargo Sherman escribe en su más reciente pieza de opinión que “inmigración” y los “asuntos del nacimiento del Presidente Obama” empezaron como estratagemas baratas para hacer a Arpaio más atractivo con los votantes.”

Así, Arpaio “politizó” su agencia de la ley, dice Sherman, dejando a un lado su propio rol acompañando a Arpaio en su camino.

¿Amaneció un día Sherman de repente volviéndose consciente? ¿De repente descubrió el abuso de poder de Arpaio, los millones de dólares públicos gastados, o de la “aceptación a la incompetencia” de Arpaio, como él la llama?

Por supuesto que no. Pero Sherman asistió a algunas de las sesiones de las audiencias de la corte el año pasado, ocasionalmente acompañando a Allen en la galería. Y Sherman pudo leer la luz de neon de la caída de Arpaio tan bien como todos.

No me sorprendería si Sherman le ha tratado de vender un libro a algún publicista. En el pasado, él ha dicho que está trabajando en un filme sobre Joe. Exactamente lo que el mundo necesita, ¿verdad?

Sin embargo, Yo le creo la descripción que da de “la mentalidad de bunker” en MCSO y todo lo que representa.

Pero con bunker o sin bunker, él no es un arquitecto de poder.

Él está, como la pulga mencionada al principio, saltando mientras todos esperamos el desenlace.