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La Arquitectura del Miedo Encuentra al Arte del Amor

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De primera vista, parece triste que el hermoso mural de la organización Colibri, Centro de Derechos Humanos, esté detrás de unas rejas y protegido con alambre de púas.

Pero entonces la poesía de la historia del mural te llega. Este mural- que honra las miles de personas que han perdido la vida cruzando la frontera- ha sido rechazado, considerado ilegal y sin raíces. Permanece semi-invisible, separado de la comunidad por “seguridad”. Y sin embargo está lleno de familia, conectividad y amor.

Este mural es figurativamente- y literalmente- un migrante.

Una colaboración entre Colibrí y el artista de Nueva York Mata Ruda, y de aproximadamente una docena de artistas de Arizona, el controversial mural fue aprobado y luego bloqueado en 5 sitios consecutivos, migrando desde un museo de Nueva York hasta un edificio de varios pisos en la calle Washington en Phoenix.

El trabajo empezó en el sitio de la calle Washington el 16 de Julio de 2015 durante la conferencia nacional  Netroots Nation, una reunion de activistas que en este año se llevó a cabo en Phoenix y se enfocó en asuntos de inmigración.

Pero los artistas fueron forzados a abandonar el sitio. El propietario del edificio, presumiblemente se intimidó después de la marcha y protesta en contra del Alguacil Arpaio, a pesar de que el mensaje del mural –  de que las vidas de los migrantes importan- era demasiado radical y amenazó con ejercer acción legal.

“La gente que demuestra actos de amor, de vulnerabilidad nos hacen estar más seguros que las murallas,  los enrejados y los drones de vigilancia.”

Colibrí y los artistas desesperadamente buscaron una nueva pared. Mientras tanto, en el foro de la convención Netroots Nation a unas pocas cuadras de allí, la directora ejecutiva de Colibrí, Robin Reineke, estaba hablando de las murallas.

“No hay murallas para los ricos,” ella le dijo a la multitud, mostrando una foto de la muralla que divide la frontera de los Estados Unidos y México. “No existen murallas para las corporaciones. Las murallas se presentan para los pobres del mundo, especialmente aquellos que son morenos y de piel obscura. Las murallas son los que el artista Mata Ruda llama la ‘arquitectura del miedo’.”

Horas después de que la pared en la calle Washington fuera abandonada. una propietaria de negocios de la localidad, Monique Mochacha Sanderson Mata ofreció a los artistas su pared en las calles Grand Avenue y Fillmore.

Los muralistas – Karlito Miller Espinosa (Mata Ruda); Jess X. Chen, Thea Gahr y Chip Thomas (Jetsonorama); y los artistas de  Phoenix Lucinda Yrene, Lalo Cota, Jeff Slim and Julius Badoni – trabajaron día y noche en la pared de 100 pies.

Pero no era una pared de miedo. Era una pared de amor.

Los artistas pintaron dos colibríes migratorios –  el colibrí es un simbolo en el folklore de las culturas indígenas- el mensajero entre los vivos y los muertos. Por un lado, un pájaro azul brillante. Por el otro es un esqueleto de pajaro hecho de pasta de harina, que con el transcurso del tiempo se caerá y revelará la imagen debajo: “un humano llevando a su hijo motivado por el amor indestructible que los hace trascender fronteras,” escribió el artista Chip Thomas.

Ellos pintaron a una madre sosteniendo una fotografía de su hija desaparecida en el desierto. La imagen está basada en la imagen de una mujer que buscó la ayuda de Colibrí para encontrar el cuerpo de su hija.  Pero la mujer no es identificada, para que pueda representar todas las “valientes almas de aquellos quienes han perdido sus vidas en nuestras fronteras y sus familias quienes nos muestran el poder del amor cada dia,” Colibrí anunció

Los artistas pintaron miles de estrellas y un mapa con marcas en rojo que representan las más de 6,000 vidas perdidas durante el cruce de las zonas fronterizas entre 1998 y 2013. “Irremplazables vidas humanas, reales,” Reineke asegura con firmeza.

Pero cada una de esas estrellas representa un acto de amor.

Cuando Robin Reineke se presentaba en la convención Netroots Nation, ella contó la historia de   Estella, quien murio de un golpe de calor mientras traía a su hijo de 5 años a los Estados Unidos.  Ella describió como compañeros inmigrantes tuvieron que separarlo del cuerpo de su madre para llevarlo a un sitio seguro con ellos. Ella contó como la hermana de Estella le decía, “El amor es fuerte. Te hace capaz de cruzar fronteras, cruzar los mares con nada más que tus manos. El amor salva vidas, el amor nos regresa a la vida.”

Durante su presentación, Reineke presentó a  Mike Wilson, un hombre de la tribu Tohono O’odham que rompe las leyes al dejar agua a los migrantes en los caminos que usan, salvando vidas.  Ella describió cómo migrantes hicieron una camilla de palos para cargar a una mujer que se enfermó en el camino, entregándose subsecuentemente a la Patrulla Fronteriza, en vez de abandonar a la mujer a su suerte.

“La gente que expresa actos de amor, de bienvenida y vulnerabilidad, nos hacen más seguros que las murallas, las rejas o los drones de vigilancia,”  dijo Reineke.

Así que mirar el mural de Colibri y lo que los artistas crearon esa semana es una manera de recordar de esos actos. Es para recordar que una vez que te asomas detrás de las rejas, los alambres de púas y la arquitectura del miedo, verás casi invisibles historias de amor.