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Lo Peor: Niños Encarcelados

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Fotografía: Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos

El día de las madres, dos de ellas, – Karen Lucas y Beth Werli n– visitaron a madres y niños encerrados en el más grande centro de detencion de inmigracion de los Estados Unidos.

Detrás de las altas rejas, ellas vieron barracas con hasta 12 personas en cada cuarto. Ellas hablaron con madres traumatizadas cuyos bebés enfermos no estaban recibiendo medicina. También vieron lugares de juegos, campos de soccer y escuelas.

A pesar de todo, el centro de residencia de familias del sur de Texas era un gran mejora comparado con los centros de detención cerrados unos años antes.

En todas esas cárceles glorificadas, los niños y sus mamás usan ropa de prisión, mujeres embarazadas no reciben adecuado cuidado pre-natal y comida, y a los niños se les da una hora de enseñanza al día. Los guardas amenazan a separar familias por infracciones menores (tomar una ducha en la mañana, en vez de la tarde; hablar en las celdas durante el conteo de detenidos). Y los niños son forzados a escuchar a sus padres hablar con los abogados de las atrocidades que los hicieron huir de sus países de origen.

Aun así, las instalaciones de Dilley, y su gemela en Karnes, Texas, no son “centros residenciales.”

“Aun bajo las mejores circunstancias,” dice Wendy Feliz de El Consejo Americano de Inmigración, “es una cárcel.”

Pero a diferencia de las cárceles regulares, los detenidos no tienen derecho a representación legal de oficio.

Ahí es donde  Lucas y Werlin intervienen.  Ellas representan a la Sociedad Americana de Abogados de Inmigración – AILA por sus siglas en inglés y el Consejo Americano de Inmigración, respectivamente. Esos grupos recientemente unieron fuerzas con la clínica de inmigración de la Iglesia Católica, Catholic Legal Immigration Network, y la organización sin fines de lucro RAICES para formar CARA – El Proyecto de Ayuda Legal Gratuita para Familias en Detención- Family Detention Pro Bono Project.

Actualmente, los voluntarios de CARA se reúnen con el mayor número de mujeres posibles para ayudarlas a navegar con las toneladas de vocabulario de las leyes de refugiados.

Es una carrera en contra del tiempo.

A una mujer le fue otorgado el asilo después de que pandilleros asesinaron a su hermano, balearon a su esposo, secuestraron y violaron a su hijastra de 14 años.

Vamos a dejar algo en claro. Un segmento significativo de la población Americana se refiere a esas familias como “criminales invadiendo nuestro país” quienes deben ser inmediatamente envidados de regreso a sus países para “enseñarles una lección”.

La verdad es que casi todas las familias en los centros de detención estan buscando asilo, y 88 porciento puede demostrar miedo creíble de regresar a su país de origen.

Hay dos maneras de solicitar asilo, y los dos requieren que los refugiados estén físicamente presente en este país, de acuerdo con el Departamento de Ciudadanía y Servicios de Inmigración de los Estados Unidos- USCIS, por sus siglas en inglés . Así que viniendo a este país y pidiendo asilo, estas familias estan recorriendo el único camino que existe.

Esta no es conducta criminal. Es un intento desesperado de madres para salvar a sus hijos, frecuentemente de países violentos donde las pandillas efectivamente se imponen en vecindarios y poblaciones, a la policía y al gobierno.

A una mujer le fue otorgado el asilo después de que pandilleros asesinaron a su hermano, balearon a su esposo, secuestraron y violaron a su hijastra de 14 años.

Otra mujer estaba huyendo a su esposo abusivo, quien la amenazó en cortarle la cabeza con un machete si ella no tomaba un veneno, entonces, el hombre secuestró a una de sus hijas a punta de cuchillo.

Después de que la familia de una mujer guatemalteca se vio envuelta en un movimiento religioso que abogaba por la paz, los pandilleros forzaron a su esposo a vivir escondido, la violaron repetidamente y la amenazaron con “rebanar su hijo no nacido de sus entrañas”. ¿Qué lección necesitan aprender esas mujeres?

A pesar de soportar esos horrores, los oficiales han encerrado a esas familias, sometiendolas a más trauma. “Las estan tratando como prisioneras en vez de tratarlas como refugiados o personas que buscan asilo humanitario,” dijo Wendy Feliz. “Es la peor situación que podemos tener.”

Y no es necesario, así como lo reportamos la semana pasada en nuestro artículo 5 Reasons para Terminar la Detención de Inmigración (y Cinco Soluciones Alternativas).

Frecuentemente las mujeres tienen unos cuantos días en apelar y no tienen la oportunidad de consultar con un abogado antes de ser deportadas.  Muchas familias deportadas enfrentan aún más peligro cuando regresan a sus comunidades. Despues de que un grupo de 79 personas detenidas en el centro de Artesia, Nuevo México fueron deportadas al Salvador, un grupo religioso reportó que 10 niños de ese grupo fueron asesinados.

A pesar de las críticas sobre las condiciones y la falta de acceso a consejo legal, los centros familiares de detención continúan expandiéndose.

El centro de detención Dilley actualmente detiene cerca de 800 padres e hijos alojados. Construcciones en dicho centro estan a punto de completarse, de tal manera que el centro incrementará su capacidad de detener a 2,400 familias. Las instalaciones de Kernes tienen 532 camas y los administradores piensan doblar el número.

Mientras tanto, los abogados de CARA estan ayudando a las familias como pueden. Como dice Wendy Feliz, “Es nadar contra la corriente.”