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Los Estados Unidos Pagan a México para que Deporte a los Centro Americanos

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July Pérez y sus tres pequeños hijos están huyendo de San Pedro Sula, el pueblo con el más alto índice de asesinatos en el país con más asesinatos en el mundo, Honduras. El hermano mayor de Pérez de 22 años fue asesinado y su cuerpo tirado al drenaje con sus manos y pies cercenados. Su hijo de 14 años fue golpeado, torturado, sofocado y dejado por muerto en una bolsa de basura cuando se rehusó a vigilar para un grupo de pandilleros.

Antes del asesinato de su hijo, Pérez solicitó dos veces por una visa a los Estados Unidos pero ésta le fue negada. La primera vez que ella trató de llegar a la Florida, donde su madre y abuela vivían legalmente, los oficiales mexicanos los deportaron y mandaron de regreso a San Pedro Sula.

Otro hondureño, José Marvin Martínez, huyó de su hogar para irse a Estados Unidos después de que su hermano Rigoberto fue muerto por los miembros de las pandillas.  José, de dieciséis años, encontró trabajo en Texas como asistente de albañil pero fue descubierto por un agente de la patrulla fronteriza y fue deportado a Honduras. Cuatro meses después fue baleado enfrente de una tienda.

Al público Americano se le previene muchas veces de escuchar o de leer estas historias. Nosotros estamos conscientes que en el 2014 hubo un marcado incremento de arribos de menores sin compañía que venían desde Centro América, pero desde entonces la ola de inmigrantes ha disminuido.

Entre octubre del 2014 y abril del 2015, los Estados Unidos han detenido 70,226 migrantes no mexicanos, la mayoría personas de Honduras, Guatemala y El Salvador que tratan de escapar la violencia de las pandillas y los carteles de la droga.  El año previo el número fue 159,103.

La reducción del número de migrantes se explica en la esfera pública como un triunfo de las acciones de la Patrulla Fronteriza.

Lo que no se menciona frecuentemente es que al mismo tiempo que los Estados Unidos ha cortado a la mitad el número de deportados de Centro Americanos, México ha duplicado el número de Centro Americanos deportados.

Y los Estados Unidos le han pagado $86 millones de dólares para hacerlo.  Esto es adicionalmente a los 112 millones que los Estados Unidos pagó a México para bloquear el paso a los inmigrantes centroamericanos  entre el  2009 y 2013.

Nosotros sabemos cómo hacer que los otros hagan el trabajo sucio.

Los oficiales Mexicanos llenan con anticipación la pregunta de que si los migrantes están temerosos de regresar a su país: La respuesta es “No”. Los migrantes que han podido buscar estatus de refugiado son frecuentemente encarcelados por meses en cárceles infestadas por ratas y donde se les alimenta con comida contaminada con gusanos.  

Aun cuando los métodos de deportación que los Estados Unidos utiliza son acelerados y desalmados, no son nada en comparación con las tácticas que emplea México. Los agentes  de inmigración Mexicanos están disparando con aparatos taser a los migrantes que viajan arriba de los trenes para que caigan de los trenes de carga en movimiento. O para incluso hacerlo con menor esfuerzo, construyen estructuras bajas que golpean a los migrantes que viajan en la parte superior de los trenes.

Cuando July Pérez y sus hijos fueron echados a un centro Mexicano de detención, los oficiales violaron las leyes al no darles la oportunidad de aplicar para asilo. Su situación no es un caso aislado.

En la audiencia del Senado que se llevó a cabo en Octubre 21 del 2015, el Dr. Duncan Wood, Director del Instituto Wilson Center de México, describió la visita a un centro de detención de migrantes en Chiapas, Mexico. Él testificó que presenció  “un desprecio descarado por los derechos de los inmigrantes donde formas de registro son pre- llenadas para los inmigrantes, incluyendo la sección de la forma donde pregunta si la persona esta buscado estatus como refugiado.” Los agentes llenan con anticipación las respuestas sobre si el migrantes tiene temor de regresar a su país. La respuesta llenada es “No”.

Los migrantes quienes pueden buscar estatus de refugiados son frecuentemente encerrados por meses en cárceles infestadas de ratas y alimentados con comida contaminada con gusanos. Después de sufrir todo esto, sólo al 20 por ciento de solicitantes de asilo en México les es concedido  En el 2014, México dio asilo a sólo 18 niños.  El destino de muchos centro americanos deportados es aterrador.

Al menos 90 migrantes deportados por México y los Estados Unidos son asesinados a su regreso a América Central en los pasados 21 meses, de acuerdo con una investigación que será recientemente publicada por la científica social Elizabeth Kennedy de Universidad Estatal de San Diego. Los estimados de la investigadora Kennedy están basados solamente en historias publicadas en los periódicos, y ella cree que muchos más deportados han sido asesinados.

Mientras tanto, la oficina de la administración del Presidente Obama encargada del Programa de Menores Refugiados de Centro América está fallando monumentalmente. Lanzada en septiembre del 2014, el programa permite a niños de El Salvador, Honduras y Guatemala para solicitar estatus como refugiados sin salir de sus países de origen, si ellos tienen un padre o madre viviendo legalmente en los Estados Unidos.

De los 4,600 menores que han llenado la solicitud, sólo 11 han sido condicionalmente aprobados como refugiados, y 76  han recibo visa humanitaria. Eso porque el Departamento de Seguridad Nacional ha tenido tiempo solamente de realizar 90 entrevistas.

¿Qué se puede hacer? La próxima semana, exploraremos varias acciones que los Estados Unidos puede tomar para limitar el éxodo de migrantes de Centro America y ayudar a los refugiados buscando asilo.