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“Los Niños me Dicen Cosas Porque soy Mexicano”

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Estudios revelan el impacto del racismo y la discriminación en niños y jóvenes, y cómo podemos ayudarlos a combatir los efectos negativos

“Me llaman de muchas maneras racistas, porque soy Mexicano,” dice un estudiante de cuarto año que vive en Los Ángeles.

“En la clase de educación física, muchos de los niños me llaman frijolero- beaner,” dice un niño de escuela elemental quien inmigró de México.

“Dondequiera que voy, me siento mal, asustado de que alguien quiera atraparme,” dice una niña ciudadana Americana hija de padres indocumentados.

Cuando los políticos y el público lanzan ataques anti-inmigrantes, los niños se ven atrapados en la línea de fuego. Ellos se sienten heridos por los comentarios raciales en patio de recreo. Ellos han sido afectados por las conductas de algunos maestros quien minimizan sus logros. Sus espíritus se rasgan cuando ellos ven a sus padres maltratados o temerosos..

“Experimentar la discriminación puede provocar respuestas de estrés similar al síndrome de estrés post- traumático”, escribe  Christia Spears Brown, autora de un nuevo estudio de la organización Migration Policy Institute que documenta la discriminación en los niños inmigrantes.

Los niños empiezan a percibir perjuicio cuando ellos tienen solamente 3 años de edad.

La escuela puede convertirse en un área social peligrosa. Más del 60 por ciento de niños inmigrantes Mexicanos en escuelas elementales enfrentaron insultos, tratamiento injusto y otros actos discriminatorios de parte de otros estudiantes, de acuerdo a un estudio realizado en Kentucky. Cuarenta y dos porciento experimentaron prejuicio de parte de maestros.

Los niños que sufren discriminación de sus compañeros son más propensos de sufrir de ansiedad, depresión, aislamiento, soledad y desesperanza. Muchos aprenden a no tener confianza en otros fuera de su propio grupo étnico. Frecuentemente, actúan de manera agresiva o de manera nociva.

Los niños inmigrantes dicen que algunos maestros los califican injustamente, utilizan estereotipos que los clasifican como problemáticos, y los castigan por ofensas que no cometieron. Esos niños sienten que los maestros esperan poco de ellos. Los maestros frecuentemente ponen a esos niños en clases de  ESL que los alejan de clases avanzadas sin suficiente evaluación de sus habilidades.  Algunos de los niños inmigrantes dicen que los maestros no solicitan por su colaboración en las clases, haciéndolos sentir invisibles. El estudio encontró que cuando son discriminados, los niños muestran rechazo por la escuela, obtienen grados bajos, se vuelven apáticos y empiezan a creer que el desempeño académico no es importante. Con el tiempo, ellos dejan de asistir a la escuela secundaria.

Las actitudes anti-inmigrantes en la comunidad también impactan a los niños. Más de la mitad de los adolescentes latinos entrevistados para un estudio dijeron que ellos eran molestados por personal de las tiendas o recibieron pobre servicio en restaurantes debido a su etnicidad. Los padres que sufren discriminación dentro y fuera del lugar de trabajo llevan al hogar irritabilidad, estrés y tristeza, afectando las interacciones con sus hijos.

Como Ayudar a los Niños a Tener “La Conversación”

Con buenas intenciones muchos padres y maestros evitan abordar el tema de la discriminación. Quizá no quieren moverle al asunto para no herirlos o iniciar controversias. Quizá esperan que no le den importancia al color de la piel como una manera de ser más justos e igualitarios.

Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que cuando los adultos ignoran el asunto, los niños sufren.

Por el otro lado, cuando los maestros celebran la diversidad como una oportunidad de aprendizaje en vez de un obstáculo, y valoran la diversidad de los lenguajes en vez de simplemente “corregir” los errores gramaticales, los estudiantes pueden apreciar sus propias diferencias y las de otros. De esa manera ellos perciben menos discriminación en la escuela y en sus comunidades. Discusiones abiertas sobre diferencias étnicas se vuelven socialmente más aceptables, mientras que comentarios raciales derogatorios y la exclusión se convierte en menos aceptables. Inclusive, el desempeño académico mejora. Un estudio sobre jóvenes inmigrantes Dominicanos encontró que los estudiantes en los cuales la etnicidad era central y celebraban esa parte de su identidad, estaban más motivados a obtener mejores grados.

“Maneras más pro-activas [de confrontar la discriminación] han mostrado empoderar al individuo, reduciendo el estrés, e incrementando la motivación.”

Los padres pueden proteger a los niños del estrés que resulta del perjuicio alentando una positiva identidad étnica y abriéndose a la discusión de instancias de discriminación. Dicho apoyo familiar tiene el beneficio agregado de incrementar la auto-estima de los niños, la motivación, el desempeño académico, de acuerdo con el estudio.

Los padres deben ayudar también a sus hijos a desarrollar estrategias de enfrentar la discriminación, incluyendo el compartir las situaciones con un adulto o un amigo confiable, enfrentar al perpetrador y/o reportar el incidente.

“Enfoques más pro-activos,”  escribe Spears Brown, “muestran que empoderan al individuo, reducen el estrés, mientras que retirarse y tratar de olvidar las instancias de discriminación ha mostrado un incremento en un sentido de desaliento, y motivación disminuida.”

Las discusiones familiares pueden ser especialmente importantes para los niños pequeños ya que sus identidades étnicas y los mecanismos de defensa están en desarrollo. Los niños empiezan a percibir perjuicio desde los 3 años, por lo que el estudio recomienda abordar el asunto cuando los niños están en edad pre-escolar.

Sin embargo, los padres necesitan ser cuidadosos cuando discuten prejuicio y racismo, debido a que puede prepararlos para esperar tratamiento injusto o percibir más discriminación, el estudio encontró. “Parece haber un delicado balance involucrado en este tipo de asuntos,” Spears Brown escribe, “en conversaciones que, idealmente, se enfocan en los aspectos positivos de la etnicidad de las familias (enfatizando orgullo de la herencia cultural, la etnicidad, el lenguaje y el país de origen); hablar de la posibilidad de futura discriminación sin exagerar demasiado en las posibilidades negativas, y ayudar a los niños en enfrentar positivamente la discriminación.”