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Organización Ayuda a Niños Migrantes de 2 Años a Enfentar al Sistema Migratorio

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A los 2 años, la mayoría de los niños pequeños están aprendiendo a decir su nombre, cantar “La Pequeñita Araña”, y clasificar objetos por color. La semana pasada, el personal en el nuevo Centro Young de Derechos de los Menores Inmigrantes en Phoenix se reunió para ayudar a un niño de 2 años de edad para que tuviera un juicio justo en un tribunal de inmigración.

Sin esta organización – la única en el país que se centra exclusivamente en la prestación de servicios legales para los menores inmigrantes no acompañados y las víctimas de trata de jóvenes – este niño podría haber tenido que hacer frente a un juez federal sólo.

En 2014 y 2015, 108,000 menores no acompañados llegaron a las fronteras de los Estados Unidos. Sólo este año, el gobierno anticipa que recibirá una cantidad sin precedentes de 70,000 niños.

La mayoría están huyendo de la violencia de los carteles, los pandilleros y la pobreza extrema en El Salvador, Guatemala y Honduras. Después de un viaje peligroso en el que se enfrentan a secuestradores, miembros de pandillas, amenazas de abuso y muerte, muchos se presentan a las autoridades en la frontera, como es el protocolo de petición de asilo en los Estados Unidos.

Pero en Estados Unidos, aparentemente, no se parece al paraíso de las esperanzas para estos niños. Cuando se refiere al tratamiento de menores inmigrantes no acompañados, los Estados Unidos parece como algo salido de una novela del siglo 19 o una nación subdesarrollada del siglo 21.

Las cortes de inmigración de Estados Unidos no reconocen la diferencia entre niños y adultos, e incluso se espera que los bebés deban representarse a sí mismos en los procesos judiciales, que suelen parecer confusos y definitivamente intimidantes.

Increíblemente, a diferencia de otros tipos de procedimientos judiciales que afectan a niños, no se exige a los jueces federales de inmigración que consideren el mejor  interés del niño. Esto significa que pueden deportar a los niños a situaciones en las que se enfrentarán de nuevo al abuso e incluso al asesinato.

Ahí es donde el Centro Young entra en acción. La organización recluta y capacita a voluntarios para defender a los niños en su lengua materna. El Centro Young reúne voluntarios con los niños regularmente para desarrollar lazos, recopilar información con respecto a las circunstancias personales de los menores,  compartir los datos con los abogados del centro, y luego acompañar al niño a las entrevistas de la corte de inmigración y asilo.

El Centro de Young también está trabajando para cambiar las reglas y procedimientos federales de inmigración para que los niños sean reconocidos como niños, y por lo tanto, que su interés se tome en cuenta. El objetivo es que antes de que cualquier niño sea deportado, el juez deba tener en cuenta si la expulsión pondrá en peligro al niño o permanentemente lo separará de sus padres.

La organización con sede en Chicago abrió recientemente una oficina en Phoenix, que espera ayudar a unos 85 niños durante un período de 12 meses. Arizona es el segundo punto de entrada después de Texas y recibe una población particularmente vulnerable. Más del 70 por ciento de los niños llegados a Arizona provienen de Guatemala, por lo que muchos migrantes hablan idiomas indígenas y no tienen una comunidad existente para recibirlos.

Y a diferencia del estado de Texas, Arizona no tiene centros de detención familiares, y los niños que llegan a la frontera sur de Arizona tienen más probabilidades de ser separados de sus padres.

En los próximos meses, el Centro Young abrirá oficinas en Los Ángeles y San Antonio, ampliando a ocho locaciones a nivel nacional.

Para obtener más información, visite los sitios web del Centro Young y del Proyecto Florence de Derechos de Inmigrantes y Refugiados, que proporciona asistencia legal para los inmigrantes de todas las edades, incluidos los menores no acompañados.