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Salvando Vidas en la Frontera Mortal

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Al mismo tiempo que la militarización de la frontera se incrementa, las fatalidades de inmigrantes aumentan. Un grupo humanitario se enfrenta a la leyes – y a aquellos fuera de la ley – en su lucha por No Más Muertes.

Dejadas Atrás

Las sonrisas de las mujeres son frágiles y quebradizas como las ramas cerca de sus pies. Por cinco días han estado tocando la frontera entre la vida y la muerte, después de que su coyote las abandonó sin comida y sin agua.

Ellas habrían sobrevivido un número de instancias de peligro y terror en su jornada de 3,000 millas desde Ecuador: bandidos con machetes en mano, violadores, pandilleros, policías abusivos, pero en el desierto de Sonora, es posible que mueras debido a una ampolla. Tú caminas lento y eres dejado por muerto.

Altar en el Campamento de No Más Muertes donde los migrantes y voluntarios rezan.

Altar en el Campamento de No Más Muertes donde los migrantes y voluntarios rezan.

Esas dos mujeres sobrevivieron. Hasta ahora. Ellas caminaron a través de noches tan frías que calaba hasta los huesos, pasando esqueletos de árboles hasta este campamento sin lujos administrado por un equipo mínimo de voluntarios. El campamento está escondido en un arroyo seco cerca de la frontera de los Estados Unidos y México, pero también ocupa un espacio figurativo, un área segura entre la vida y la muerte.

Este espacio es llamado No Más Muertes.

El Nuevo Camino Clandestino

El co-fundador de No Más Muertes, el Reverendo John Fife, masca tabaco, dice “condenados” e “infierno,” e ignora las leyes inhumanas para seguir una misión más moral. Para acabar pronto, él es un hombre al que Jesús de Nazaret le gustaría tomar una copa de vino.

En una mañana de Viernes en Febrero, en la Iglesia Southside Presbyterian Church, donde Fife fue pastor por 35 años y donde sigue trabajando de voluntario, está siguiendo esa llamada más moral. Desamparados e inmigrantes se forman para tomar un desayuno caliente, usan el estacionamiento de la iglesia para solicitar trabajo como trabajadores manuales, buscan atención médica en su clínica. Es una tradición de ayuda humanitaria que Fife empezó en los años 1980s donde el lanzó el Movimiento Santuario.

“Yo creo que no tenemos opciones. Tenemos que contrabandear personas a través de la frontera.”

En ese entonces, escuadrones de la muerte en El Salvador y Guatemala estaban masacrando villas completas, forzando miles de refugiados a buscar asilo en los Estados Unidos. Pero debido a que el gobierno de los Estado Unidos estaba proveyendo apoyo militar y económico a los escuadrones de la muerte, el Tío Sam negaba a los inmigrantes status de refugiados y los volaba de regreso a sus verdugos.

“Así que, este condenado amigo mío viene,” dice Fife recordando, “y dijo, ‘Yo no creo que tengamos ninguna opción. Tendremos que contrabandear gente a través de la frontera.’ Y yo dije, ‘¿De verdad? Como diablos haces eso?’”

Fife sabía que sería aventado a la cárcel por al menos 2 años. ¿Cómo podría abandonar a su congregación, a su esposa y a sus dos hijos adolescentes?

Entonces el amigo de Fife señalo dos momentos en la historia: el movimiento abolicionista, cuando los buenos samaritanos formaron el “camino clandestino” (llamado en Inglés The Underground Railroad) para contrabandear esclavos a la libertad, y la Europa de los años 1940’s cuando la Iglesia completamente calló y se abstuvo en proteger millones de Judíos de los campos de concentración. Los primeros hicieron lo correcto; los segundos en su mayoría fallaron de proteger millones de personas de los campos de la muerte. “Los primeros señores lo hicieron bien, los segundos no”, dijo el amigo. “Nosotros no podemos permitir que eso pase en nuestras fronteras en nuestro tiempo, ¿correcto?”

Fife no lo podía permitir. “Era un argumento completamente claro,” dijo él.

En la siguiente década, Fife – acompañado de activistas religiosos de casi 500 iglesias y sinagogas – proveyeron  santuario a alrededor de 14,000 Centro-Americanos. Fife fue sentenciado a cinco años de supervisión probatoria.

Entonces en los años 1990s y 2000s, el peligro y la muerte ensombreció a las tierras fronterizas.

El muro fronterizo cerca de Sasabe, Arizona.

El muro fronterizo cerca de Sasabe, Arizona.

Drogas, Drones y Muerte

El muro de metal oxidado está justo por encima de las colinas moteadas en verde, como la espalda de múltiples picos de una iguana gigantesca. Este intruso surgió en la que antes era frontera abierta, como parte de la política del gobierno de “prevención a través impedimentos”: El impedimento por la amenaza de muerte en el desierto.

Poco tiempo después de que los Europeos se llevaran pedazos del Muro de Berlín como suvenires de una represión que se terminaba, el gobierno Americano empezó a fortificar su propio muro. Ellos sellaron los retenes urbanos en California y Texas, creyendo que el peligroso desierto de Sonora sería una barrera geográfica en contra de la inmigración. Como si el peligroso Océano Atlántico hubiera sido una barrera geográfica para sus ancestros.

En 1992, 3,555 agentes fronterizos patrullaron la frontera de EU con México de acuerdo con la Oficina de los Estados Unidos de Protección Fronteriza y Aduanas. Cada año desde 2011, ha rebasado 18,000.

La idea era simple: Haz más difícil y peligroso el cruzar, y las personas no vendrán más. “Pero nada de eso funcionó porque (el gobierno) nunca entendió la desesperación de la pobreza,” dijo Fife.

Los inmigrantes continuaron viniendo. De 2003 al 2004, alrededor de mil personas al día cruzaron en el área alrededor de Sasabe, Arizona, dice Fife. Cada vez que un sector de la muralla fronteriza se ha construido los inmigrantes la han subido (con escaleras que esconden en los arbustos) o se desviaron a aún más desoladas y peligrosas áreas.

Al mismo tiempo que la militarización se incrementaba, las muertes aumentaban.

A principios de los años 1990s, la Oficina del Examinador Médico del Condado de Pima en Tucson recibió 10 cuerpos de migrantes por año. Para el año 2000 se elevó a  71. Para el año 2010 llegó a  225. Entre 1998 y 2013, La patrulla fronteriza registro más de  6,029 muertes de supuestos migrantes, la mayoría por exposición a las condiciones extremas del desierto.

“Los carteles controlan todo – el tráfico humano y el tráfico de drogas.”

En este creciente problema, los carteles Mexicanos de las drogas vieron una oportunidad de negocio. Antes de que la militarización de la frontera se acelerara, coyotes (traficantes de humanos) eran operaciones familiares, frecuentemente realizadas por personas de buenas intenciones. Ahora el cartel de Sinaloa patrulla la frontera, previniendo a los migrantes el paso, a menos de que sea a través de un coyote controlado por ellos.

“Cuando estaba ayudando refugiados a cruzar allá por los 80’s,” dice Fife, “los coyotes cobraban $250 por llevarte de  Nogales, Sonora a Phoenix. Ahora es de  $2,000 a $5,000, y los carteles están controlando el tráfico. Ellos controlan todo – el tráfico humano y el tráfico de drogas.”

Para pagar las tarifas exorbitantes, los migrantes se endeudan con los carteles. “La mayoría de la mano de obra [de los inmigrantes] es servidumbre y deuda a los carteles,” dice Fife. “Y las mujeres son forzadas a la prostitución.”

Fife dice que la militarización de la frontera ha canalizado el tráfico humano a las reservaciones de Nativo-Americanos del lado de México y de Estados Unidos. “Ha sido muy malo para ellos,” dice. “Los carteles han tomado villas completas. Muchas de las cosas que ves en México sobre los carteles dominando personas y comunidades pasa allá.”

No sólo los carteles se benefician económicamente. La compañía Boeing obtuvo $1 billón de dólares del gobierno federal para construir sólo 53 millas de la “muralla virtual” en Arizona. Considerada ineficiente y exorbitantemente cara después de algunos años, el proyecto fue cancelado por el Departamento de Seguridad Nacional en 2011.

Pero el gobierno ha continuado en reforzar el uso de sensores infrarrojos, radares y drones.

Torres de vigilancia cerca de Sasabe, Arizona.

Torres de vigilancia cerca de Sasabe, Arizona.

En 2014, La compañía Israelí de defensa, Elbit Systems, convenció al gobierno de los Estados Unidos que ellos hicieron tan buen trabajo con la barrera en Cisjordania, y que deberían de obtener un contrato de  $145 millones de dólares para construir un sistema de vigilancia de alta tecnología a lo largo de la frontera México-Americana. Como si fuera una buena idea de hacer a la frontera como la de Cisjordania.

Durante el camino al campamento, Fife apuntó a la nueva torre de vigilancia. Es un recordatorio de las fatalidades generadas por la militarización lo que lo llevó a iniciar No Más Muertes en 2004. Ahora, los voluntarios de la organización son los ángeles de caridad a la manera de la célebre enfermera Florence Nightingale en una virtual zona de guerra de la frontera virtual.

Temor y Aversión en Arivaca

Un mensaje en el tablero de control de un polvoriento SUV estacionado afuera de la Oficina de Ayuda Humanitaria de Arivaca se lee: “Nosotros no cruzamos la frontera, la frontera nos cruzó a nosotros.”

El pueblo de Arizona de 700 habitantes son en su mayoría son hippies y rancheros- algunos cuyos ancestros se asentaron en estas tierras cuando la tierra era México. Muchas personas en ambos grupos no confían en la Patrulla Fronteriza, a quienes ven como forasteros que convierten a una comunidad amigable en un estado policiaco.

Alrededor de la mitad del pueblo firmó una petición en 2013 para remover el retén del camino principal. El retén es un problema para los habitantes locales pero especialmente para los de origen Hispano, a quienes los retienen con preguntas 26 veces más que a los blancos, de acuerdo con un estudio hecho por la organización comunitaria de Arivaca llamada  Gente Ayudando Gente-People Helping People.

Los de Arivaca también sienten que la militarización de la frontera ha ahuyentado el turismo y los negocios. Sus sentimientos no son sin justificación.  Unos pocos minutos más al sur y plantado al lado del muro fronterizo está el pueblo quebrado de Sasabe con casas demacradas y tiendas con vidrios rotos.

No Más Muertes: Oficina en Arivaca.

No Más Muertes: Oficina en Arivaca.

La Oficina de Ayuda Humanitaria – una colaboración entre No Más Muertes y Gente Ayudando Gente provee una manera de desafiar al “Big Brother” cuando los inmigrantes tocan a las puertas pidiendo ayuda.  No Más Muertes provee a los inmigrantes con agua, comida, asilo y cuidado médico de emergencia y los voluntarios nunca llaman a las autoridades a menos que los inmigrantes quieran entregarse.

Pero No Más Muertes ha tenido sus propios problemas con la Patrulla Fronteriza.

En 2005, los agentes fronterizos arrestaron a dos voluntarios y los acusaron de crimen mayor. La corte desechó los cargos. Cuando la patrulla fronteriza empezó a multar a los voluntarios por tirar basura (por ejemplo por dejar botellas de plástico con agua en los caminos de los migrantes). La corte también desechó esos cargos.

Entonces, Fife recuerda, “Yo estaba [en el  campamento] una mañana cuando 25 agentes de la patrulla llegaron a caballo como si fueran la caballería del general Custer. Ellos nos amenazaron con cargos de crímenes mayores,  pero nada salió de eso con la excepción de mucho trabajo para nuestro equipo legal. Luego ellos empezaron a destruir nuestras botellas plásticas de agua, así que pusimos una cámara de video y los grabamos a todo color y se le dimos las imágenes a los medios. Y después ellos querían negociar.”

¿Porqué tanta enemistad hacia voluntarios tratando de dar agua a personas muriéndose?  “Si toda la estrategia de defender la frontera está dependiendo de usar a la muerte como impedimento a la inmigración,” explica Fife, “entonces nosotros somos un problema”.

“El problema que tenemos,” el continúa, “es que ellos pueden seguir con la misma estrategia aunque no les esté funcionando, y va a matar varios cientos de gentes este año. Y esa es la política de impedimento que se extiende….a prácticas de detención y cosas muy crueles que les hacen a los inmigrantes (como) no darles de comer o tomar agua por un par de días, quitarles sus medicinas y no proveerles tratamiento médico, y poniéndoles en el frío en los centros de detención para que la gente se acurruquen juntos. Todo eso es intencional. Eso encaja en la política de impedimento.”

Campamento de Esperanza

Los caminos de terracería que te llevan al campamento de No Más Muertes paracen que los hubiera masticado un monstruo.  El terreno, en retribución mastica las camionetas que los voluntarios manejan todos los días para poner agua, comida y provisiones a través 2,500 millas cuidadosamente trazadas en mapas de los caminos de los migrantes, sólo en esta área. Es un terreno difícil.

Campamento de No Mas Muertes en Arivaca, Arizona.

Campamento de No Mas Muertes en Arivaca, Arizona.

Los inmigrantes llegan al campo demasiado sedientos y demasiado cansados para permanecer parados. Ellos están insolados o tienen hypothermia. Algunos vomitan sangre. Sus pies con ampollas parecen hamburguesas crudas. Muchos se caen y se rompen los huesos mientras caminan bajo la obscuridad de la noche. Ellos están perdidos, sin dinero, asustados y abandonados.

“Mucha gente camina aquí y no tienen idea quienes somos y están asustados porque creen que los vamos a secuestrar”, dice la voluntaria Catherine Gaffney. “Toma mucha desesperación el caminar en la propiedad de un extraño y pedir ayuda”.

Ellos son hombres de campo sacados de sus tierras ancestrales, mujeres embarazadas, abuelos, esposas maltratadas, diabéticos con heridas peligrosamente infectadas, niños en busca de sus padres y quizá, miembros de los carteles. No Más Muertes nunca pregunta las motivaciones de las personas. La ayuda humanitaria es para todos los seres humanos, ellos dicen.

“Esas personas son las más valientes y hábiles que he conocido.”

Los voluntarios del Campamento dan agua, comida, resguardo y apoyo emocional a las personas  que no han visto a una cara amiga por un largo tiempo. Adentro de una carpa de la Cruz Roja rescatada de la Guerra de Iraq, se ofrece servicio médico de emergencia.

Camas para los migrantes en el campamento de No Más Muertes.

Camas para los migrantes en el campamento de No Más Muertes.

Gracias a la colaboración con la Cruz Roja, el campamento provee un teléfono activado con energía solar. El teléfono es un salvavidas financiero para migrantes que han sido abandonados por su coyote quien probablemente llamará a sus familiares y dirá, ‘Estoy aquí en Tucson con tu ser querido. Mándame $3,000 para el siguiente paso.’ Entonces los inmigrantes tratan de ponerse en comunicación con sus familias tan pronto como sea posible para decir, ‘No le den dinero a ese hombre, él me dejo en el desierto cuatro días atrás.’”

El teléfono es también un salvavidas emocional. Les permitió a las dos mujeres Ecuatorianas que aún se recuperan en el campamento a llamar a sus familias en sur América y Nueva York y avisar que hasta ahora, han sobrevivido la odisea. En pocos días, les permitirá avisarle a sus seres queridos si ellas han decidido a entregarse a la Migra o atreverse a enfrentar el peligroso desierto.

“El campamento de No Más Muertes es un lugar maravilloso porque muchas personas llegan sin ninguna esperanza,” dice  Gaffney.“ [Entonces] las personas se recuperan de la deshidratación, desnutrición, sus heridas y empiezan a pensar: “tengo opciones. Quizá mi vida no está acabada’. Viendo el cambio de la fortuna, es lo que nos hace seguir haciendo esto.”

Los voluntarios de No Más Muertes no pueden ofrecer asistencia a los migrantes una vez que salen del campo porque la patrulla fronteriza podría arrestarlos por tráfico humano. Eso pondría en peligro el trabajo de salvar vidas, dice Fife.  Todo lo que ellos pueden hacer es enviar a los migrantes a que sigan su camino con agua, comida, un mapa y decirles, “buena suerte.”

Fife se molesta de que no puedan hacer más, pero dice que tienen mucha fe en los inmigrantes. “Ellos son las personas más sorprendentes que he conocido”, dice. “Con la excepción de algunos refugiados en zonas de guerra… Estas personas son las más valientes y hábiles que he conocido.”